Hubo un tiempo que fue hermoso, dice la canción, Sui Generis. Ahora Charly está internado en un neuropsiquiátrico, luchando por su vida por un lado y por el otro intentando dejar de lado los rumores que dicen HIV. Nito, otra parte de la misma canción, hace años que no emboca una, la reunión de Sui, le debe haber dejado un mango y dos minutos de fama que intentó/intentará sacarle al jugo para poder seguir cantando con esa voz que ya no es la misma.
Yo no soy de la época en la que sonaba Sui todo el tiempo en la radio, más mía es esta época en la que apareció una radio que aprovechó un sector del mercado que no estaba explotado y que ahora nos hace escuchar la misma canción, siempre dentro del llamado Rock Nacional, una y otra vez, como cualquier otra radio, pero que a veces nos ponen un par de temas de los viejos. Algo así como sintonizar el canal Retro para volver a ver aquellas series que nos encantaron cuando chicos y hoy ya no nos pegan como antes y en algún punto, igual, nos dejan ese sabor a infancia en la boca. A ese ayer que fue, si no hermoso, fácil.
Todo ayer es la formación del hoy. Quien escribe, paso a paso fue armando el YO de hoy, que tanto disfruto. Parte de una historia que, espero, sea para largo. Que el cuero tire, y si la suerte quiere cagarse en uno y termine bailando la conga en un neuropsiquiátrico o entre otras cuatro paredes recordando lo que fue y que nunca voy a poder repetir, porque al final solo fui un mediocre con talento, sabré que hubo un Hoy que será, en la memoria, un momento hermoso.
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