Escuchen este programa!! Garpa y mucho

-A partir del Miércoles 17 -TODOS LOS MIÉRCOLES A LAS 17 HS EN RADIO QUASAR(http://www.radio-quasar.com.ar/)

Les proponemos una búsqueda hacia los orígenes de las cosas: las quepasaron ayer, hoy, o las que nos pasan siempre.

Porque todo tiene una primera vez, pero nadie las cuenta.

Porque de las primeras experiencias se aprende y se mejora.

Porque las primeras veces nuestras, suyas y las de todos necesitan 
salir al aire, destaparse.

Queremos que todos participen y construyan con nosotros esta 
experiencia que apodamos La Primera Vez... ¡de lo que sea!

Belén Jones- Cecilia Castillo- Ivanna Barbagallo- Micaela Georges

Será (Coso 3)

Capitulo 3

Cuando llegó al campamento ya tenía un par de cosas más en la cabeza. Contarles o no, le creerían o no, un “me quedo o me vuelvo”, algo así como “si vienen a buscarme nos van a matar a todos” y algunos otros pensamientos que se le formaban mientras miraba a Angélica, que estaba de espaldas. Saludo y lo saludaron, como si nadie se hubiera dado cuenta que se había ido, lo que es decir, como siempre, Angélica fue la única que además de un “hola”, metió un “¿Cómo estás?” reforzando la idea de que, en todo ese grupo, solo ella valía la pena. Nuevas formas de obscenidades lo atacaban, ahora que el objeto de sus anhelos, lo miraba de frente, con una remera muy corta, muy ajustada y muy sin corpiño. Vio la cara de todos mirándolo, mirándolos, porque las cabezas bailaban al son de las palabras que cruzaban desde Marcos hacia las tetas, (perdón “Angélica” quise decir), tipo partido de tenis. ¿Todos sabrán ya, que estaba semi casi muy enamorado de ella? “Ellos no entienden nada”. A él lo trataban con ese cariño que se tiene por el tarado del grupo, a ella con ese candor que flota siempre hacia la más puta de la junta. Marcos se negaba a creer que ese hermoso ser fuera como todos decían. “Ella es una mina integra, no es para joder, es como para tenerla cerca para siempre. Una mina para casarse”, se repetía y con esa excusa la trataba, mitad con respeto, mitad con cariño y cuando hablaban intentaba no sacarle la mirada de los ojos, con mucho esfuerzo, intentando que ella no se de cuenta que le cada tanto le pispea las tetas, intentando no cambiar la cara para que ella no deje en evidencia que sabe que el le está mirando las tetas.
En fin. Llegó al campamento, después de caminar más de seis kilómetros de más, se metió en la carpa y se acostó sobre la bolsa de dormir, pensando seriamente en clavarse una.

Será (Coso 2)

Capitulo 2

 Desde donde estaba no se veía un carajo y en el fondo, por muy curioso que sea, supuso que si el no los veía, ellos no sabrían que estaba ahí, así que despacito y procurando no hacer ruido, se fue. Atravesando el bosque, entre árboles y arbustos, caminó, más o menos un kilómetro con la cabeza gacha y medio encorvado pensando que no lo verían, sin tener en cuenta en ningún momento la posibilidad de que era más fácil que no lo encuentren si no hacía ruido. Estuvo una hora alejándose, paró, con un dolor que empezó siendo de espalda, después en las rodillas, de ahí se extendió a las piernas y un toque después era general. Descansó un rato el cuerpo, la cabeza parecía que le iba a explotar, arrancó de nuevo. Salió al trote, en la cabeza tenía la seguridad de que si seguía emulando al Jorobado de Notre Dame se iba a quedar torcido para toda la vida, esa boludez le llegaba a la mente para tratar de suavizar, inconscientemente, lo que había escuchado, que estaba arruinándole el consciente. Demasiada psicología en la escuela. Se perdió, encontró el camino de nuevo, pero un camino que no iba al campamento. Cuando encontró el lago empezó a caminar para el lado que pensó, era el correcto. Un rato largo después, vio el fuego del otro lado del lago, pegó media vuelta y volvió por donde había venido.
En otra parte, en el mismo bosque, dos tipos están haciendo un pozo. Como único testigo dos ojos muertos apuntan hacia sus pies. El rubio esta laburando en un pozo que le llega a las rodillas. Para, mira al muerto y da dos paladas más. Vuelve a mirar al muerto.
- Che, ¿No lo das vuelta? Me pone nervioso que me mire así.
El pelado sale del pozo, va hasta donde está el muerto y con un gran esfuerzo lo da vuelta.
- Que maricón que sos, ahí voy. Puta madre, como pesa este hijo de puta. Para la próxima hacemos el pozo y lo matamos adentro. Eso o me das una mano.
- Me rompe las bolas esto ya.
- Ya lo di vuelta, ¿Ahora de qué te quejás?
- No, boludo, me rompe las pelotas tener que andar metiendo bala todo el tiempo. Encima después tenemos que hacer el pozo, meter al tipo y para colmo, taparlo.
- Ah, eso. Que se yo. ¿Qué vas a hacer? No podemos dejar kilos y kilos de testigos ¿No te parece?
- Si, obvio, pero me jode igual.
- A mi me jodés vos y no digo nada. Bueno, a veces no digo nada.
- Me divierto más así.
El más bajo de los dos miró el pozo, el tipo calzaba bárbaro.
- Gordo, a ver, ya está.
Le dio una mano, literalmente, el gordo salió, dejó la pala a un costado y ambos medían el cuerpo con la mirada. Calza perfecto. Pensaron los dos sin decirlo. Dijo el gordo.
- Gracias. Vamos.
- ¿De las patas?
- Dale, yo lo agarro de los brazos. ¿Lo tenés bien agarrado?
- Si, a la una, a las dos y…
- Adentro.
El rubio miraba al tipo que un rato atrás los guiaba a su propia muerte, medio cuerpo contra una de las paredes del pozo, la jeta medio enterrada por el golpe, se acercó al borde, analizando la caída.
- Cayó todo torcido. ¿Por qué siempre caen torcidos?
- Tenés que esperar a que diga tres, tarado, si lo soltás antes, obvio que va a caer todo torcido.
- No te preocupes, igual no le duele.
- Cuando tenés razón, tenés razón. No creo que se queje.
- Bueno, ¿A quién le toca?
- A mi, anda a ver si el agua está caliente y hacete unos mates.
El pelado agarró la pala que el gordo había dejado a un costado y a palazos, antes de empezar a tapar el pozo, acomodó el cuerpo, que quedó en una posición que, pensó, era una posición bastante decente. El gordo iba hacia el coche a buscar alguno de los tres termos que guardaban en diferentes partes del coche.
- ¿El termo del baúl lo usamos?
- Me parece que no, pero fijate que no se haya roto porque con el baile que le pegamos al coche para llegar hasta acá, en una de esas se hizo cajeta. Sacudilo si hace ruido a roto, es que está roto. ¿No?
- Muy profundo tu pensamiento y sobre todo lógico. Está diez puntos el termo, salen unos mates. ¿Dónde dejaste la yerba?
- Fijate que quedaba un poco en la bolsa que está en la guantera.
El gordo empezó el ritual del mate, mientras el pelado paleaba la tierra al agujero. Vació el mate en el pozo, para no dejar yerba por ahí. Con el agua del termo lavó el mate y, una vez limpio, lo llenó de yerba hasta la mitad, más o menos. Le metió agua, se lo tomó y en la jeta se le dibujó lo amargo del primer mate. El segundo interrumpió la paleada del pelado que se tomó de un saque el mate, la cara era la evidencia de la temperatura del agua.
- Nos vieron.
- No escuché nada pero me pareció por tu cara. ¿Lo viste?
- Si.

Será (Coso 1)

Capitulo 1

Un tipo corre por la ruta, escapando. Por la curva, está por aparecer un coche, que después de mil señas que le hace el tipo, se detiene. El conductor baja la ventanilla, le habla por la ventana, le pregunta, por la jeta es obvio que algo tiene que pasarle, “¿Qué pasó?”. Se desahoga, todo, le cuenta lo que vio y por fin después de largo, empieza a tranquilizarse, como si de alguna forma la pena y la responsabilidad que el azar puso en sus hombros, fuera más liviana al repartirse. En el asiento del acompañante se adivina una figura silenciosa. Ulises se sube al coche, les cuenta los pormenores del hecho, buscando un tantito más de alivio.
- Venía haciendo dedo, me dieron ganas de cagar, me metí entre unos arbustos, escuché un coche, me acerqué, porque me parecía raro y se bajaron dos tipos y sacaron un cuerpo del baúl. Creo que no me vieron.
El conductor, la voz cantante de la parte de adelante del auto, le tiró una mirada rápida al asiento del acompañante. Nada se dijeron entre ellos, asintió el que no hablaba. Por el espejo retrovisor buscó los ojos del interlocutor del asiento de atrás.
- Mirá, Nosotros estamos buscando a un amigo desde hace unos días, la última vez que lo vieron andaba por acá ¿No viste a nadie?
- No, por acá no vi a nadie. Hay unos pibes acampando cerca del lago ¿A ustedes les parece que puede ser el cuerpo?
- Ya no sabemos que pensar. ¿Los viste a los del coche?
- A uno, no le vi bien la cara, al otro no, pero lo escuché diciéndole algo al otro.
- Decime por donde fue.
- ¿Qué, van a ir?
- Y si, no quiero perderme la posibilidad de encontrar a nuestro amigo.
Ulises se lo pensó bien, terminó por decidir, mitad valor, mitad curiosidad, que los iba a llevar al lugar en cuestión. Se preguntaba si estaba muerto, ¿No había escuchado un sonido que bien podría haber sido un suspiro o un quejido? Se lo guarda para él, no quiere darle una esperanza vana al que maneja. Entre las indicaciones, con los ojos clavados en el parabrisas y adivinando un poco, cual es el camino por el que entró, pispea el asiento del acompañante, con el sol de frente la figura es una silueta hecha de rasgos que se cambiaban cada vez que el vehiculo doblaba ante las indicaciones que iba tirándole al rubio que manejaba.
Llegaron, creía Ulises. Se bajó el rubio. Fue un segundo, la aceptación, segurísimo dijo:
- Es acá.
El rubio estaba de frente y se escuchó la puerta del coche que delataba la salida del auto del otro. Quiso darse vuelta mientras escuchaba al rubio.
- ¿Estás seguro?
- Si, era acá. Mirá ahí están las huellas del auto. Por acá lo tiraron y por ese lado estaba yo.
- ¿Le viste la cara al muerto?
- No. Me asusté cuando lo vi al tipo.
-¿Qué onda el tipo, cómo era de alto el que viste, algún dato como para poder hacer la denuncia?
Miró alrededor, buscando algo que le sirviera de parámetro para marcarle al rubio la altura del tipo. Contra la puerta del acompañante estaba la figura silenciosa, tenía un gorro de lana que se estaba sacando. Todo lo que pudo verle fue los ojos, si hubiera querido con esa jeta y la mirada podía meter miedo.
- Así, más o menos, como él.
El rubio miró por encima del hombro de Ulises y habló con el otro, el más pelado de los dos. Que le respondió con una voz que ya había escuchado en otra oportunidad.
- Si, tiene que ser. ¿No? ¿Vos que creés?
- ¿Que querés que te diga?
- Si ya se, pero que se yo. Me da cosita.
Ulises nunca pensó en las extrañas coincidencias, una voz que podía reconocer, pero que no sabía donde calzarla. Las huellas del auto que se fue y las del que llegó. Que un auto, después de tres horas perdidas en una ruta vacía apareciera un coche desde el mismo lado del que escapaba, él. En fin, las señales, cumplían su función, le avisaban y a los gritos que era un boludo y que estaba en problemas.
- Mirá, los boludos somos nosotros, siempre nos pasa lo mismo, ya está. Metele un tiro que yo voy a buscar la pala al coche.
- Ok.
De golpe el rubio sacó un arma de la cintura, ni siquiera cuando le apuntó se dio cuenta que estaba pasando.
- Pará loco, que hacés.
BANG.
Mientras el pelado abría el baúl para sacar la pala, mientras el tipo caía con un balazo en la cabeza, un ruido entre los arbustos reveló que los dos asesinos tenían una racha adversa.

Asalto express

Fuerzas policiales de la ciudad de Agra, en el norte de la India, se afanan en recuperar documentos importantes tras el asalto perpetrado contra la comisaría del superintendente por parte de una violenta banda de monos.
El asalto tuvo lugar el domingo y la Policía tuvo que solicitar refuerzos adicionales para acabar con la ofensiva simiesca, antes de instalar redes y verjas para asegurar las instalaciones, donde reposan documentos con valor judicial, según la agencia india IANS.
En Agra, la ciudad donde se encuentra el famoso Taj Mahal, los monos han causado más de un dolor de cabeza a sus residentes, que iniciaron incluso una campaña hace un año para devolverlos a la jungla.
“Las mujeres y los niños de la parte vieja tienen mucho miedo. Los monos son violentos y cada día recibimos numerosas quejas”, dijo a IANS el jefe del departamento animal, Ravindra Choudhary.
La iniciativa para devolver a los simios a la selva quedó paralizada tras la entrada en liza de la defensora de los animales Maneka Gandhi, y hoy miles de monos campan todavía a sus anchas por los barrios del centro de Agra.
“Muchos turistas han sido atacados y mordidos por los monos, pero las autoridades no hacen nada para detenerlos y están proliferando”, se quejó un guía turístico identificado como Raju.

Dados vuelta

 

Los dos viajes.

Todo viaje, al final, es un llegar a algo. En este caso Leto no tiene que subirse al 97 y eso es bueno. Mejor es que hasta el martes ni siquiera tiene que verlo. Feriado y aunque no tiene idea que se festeja, está tranquilo.

Este viaje tiene varias finalidades.

La primera es deshacerse, por un tiempo, de las cuentas a pagar. Teléfono y tarjetas, de lo peor. Las viene pateando hace un tiempo ya y es hora de que se ahoguen y/o le pongan ese simpático ticket que dice “pagado” y por un rato, que siempre se espera que sea más largo que la última vez y nunca se cumple.

La segunda parte del viaje es más difícil, porque es primero un viaje hacia su propio ser, en busca de un poco de confianza. ella dijo “hacelo” y también hubo en su voz, una suerte de “por favor”. Ella sabe que lo va a hacer, porque sabe como tocar sus hilos, aunque quizás no lo quiera aceptar. Los pasos intermedios son simples. Imprimir unas hojas, fotocopiarlas, armar tres carpetas, conseguir dos sobres (uno grande y uno chico). Meter las carpetas en el sobre grande y después una hojita en el chico y cerrarlo, también meterlo en el otro sobre y cerrarlo también, escribir una dirección en el frente y después otra en la parte de atrás. Parece simple hasta ahí y es entonces cuando se pone difícil.

El sobre grande ya armado hay que llevarlo al correo y despacharlo para un concurso de cuentos, Leto no sabe o no quiere creer que tiene la posibilidad de lograr algo con el contenido de ese sobre. Algunos dicen que si, pero sabe que, más allá de sus habilidades, siempre hay algo que es mimo.

Es un viaje hacia la confianza, hundirse en si mismo y tocar ciertas fibras para poder lograr la segunda parte del viaje.

En el fondo, extraña al 97, ahí es todo más fácil. Son dos horas de viaje, siempre, mínimo, pero aproximadamente real. La capacidad del chofer es un axioma, ya que está sentado en la punta del bondi y se da por descontado. No dormirse es un plus, que si fallara, no quedaría tan lejos del destino cuando alguien lo saqué de las garras de Morfeo a sacudones. Todo está previsto, todo es simple y solo requiere de tiempo, saliendo lo suficientemente temprano no puede llegar “tan” tarde. Ahora necesita otra cosa, alguna suerte de “imponderable” que lo empuje a cumplir algo que no es común, creerse capaz de algo que le suena demasiado grande. Tiene problemas con eso de “tener razón” ya que normalmente lleva eso de la mano, y si la tiene, y cree que no lo va a lograr, ¿Para qué hacer el viaje? No puede ser para complacerá y nada más, porque darle el gusto a ella es ir contra si mismo y al final es ir contra ella también y eso no es aceptable para una persona como Leto.

De golpe, como en las películas cuando muestran un amanecer, un haz de luz impacta en la cámara y por un segundo ve solo un circulo amarillo que, en este caso, son unas palabras de ella.

“Al final, un concurso, es solamente el gusto del jurado”. Les gustará o no, no es algo que le importe, quizás también tengan en cuenta la construcción o el método y como nada sabe de climas o artes literarias, aunque algunos, que lo han leído dice que a veces los logra. Leto se queda tranquilo. Ya encontró la razón para el segundo viaje y está dispuesto, ya parte con unos billetes para las cuentas y todos los datos a imprimir en el mail y una sonrisa en la boca, porque este viaje no será en vano.

Desde temprano

Leto está contento, hoy no le tocó viajar en el fucking 97.

Aunque apagó todas las posibles alarmas, no se acordó de la alarma del cumpleaños. Sonó, a las 9 de la mañana del día que podía, tranquilamente, dormir hasta tarde.

A pesar que en el mismo momento en que apoyó un pie en el suelo, una serpiente,  que bien podría llamarse “Responsabilidades” o “pagos”, lo amordazó, nada cambió su semblante.

Mandó un mail de feliz cumpleaños, aunque ya la había felicitado por teléfono y por sms. Suspendió un desayuno con su hermana, pero también le sacó la cuenta de cuanto tenían que pagarle por el recién parido nuevo status laboral, desempleada, donde ya Leto se mueve como un pez en el agua. Prometió pasar en breve a saludarla y ver como anda… de corazón espera cumplir, pero sabe que todo es tan difícil en este mundo…

Miró su nuevo blog, nadie había pasado… o si… pero es más fácil asegurarlo con un comentario posteado por el visitante. Reviso otros blogs, los mails y se fijó si tenia carta, nadie se acordó de él. Pero siguió igual.

“Hoy el pago no está”, tuvo que cambiar dólares de sus ahorros para pagar el alquiler que se retrasa. Salir a comprar un regalo, elegir, ver y desesperar. No puede decidirse entre uno y otro así que aplicando a Confucio o a Sartre, no sabe nada de filosofía, se decide por los dos y con bolsas se hunde en la desesperación.

¿Le gustará? ¿Le quedará bien? Todo le queda bien, pero no, quiere confirmar que a sus ojos que le que queda bien. La pasa a buscar por la facu, llega sobre la hora y no pudo comprarle las flores que le quería regalar.  Ella está hermosa (como siempre) y en medio de la calle Corrientes, abre sus regalos, el le habla de todas sus inseguridades “que el color, que el modelo, que la tela, que se yo”. Ella es un sol de felicidad y ya en su casa, se prueba todo, la remera le queda pintada el suetercito le encanta, a él, a ella también, los demás ponderan el ojo de Leto para comprar y el se empieza a tranquilizar, de a poco, ahora puede temblar por los nervios tranquilo, hasta que al fin desaparecen.

Salen a comer. Esa noche duerme con ella… y al otro día se despierta como el día anterior. FELIZ.

Buchonaaaa

En Forino, Italia, ha sido desmantelado un próspero negocio montado por una tal madame Fulco. El negocio citado consistía en recoger en un autobús a señores viudos, a las puertas de su casa. Tras suministrarles viagra, eran conducidos a una casa de citas propiedad de la Fulco. Y todos estos servicios eran ofrecidos por el módico precio de 13.500 pts. Lo que alertó a la policía fue que el autobús del amor tuvo tanto éxito que pronto comenzó a parar a las puertas de hombres casados, circunstancia que fue denunciada por las esposas agraviadas.

Nueva moda de Hollywood

Parece ser que hay una nueva moda en Hollywood, según el ya, peor diario de la red.

Por que publican este tipo de cosas? Que hice yo para tener que leer esto?

“Al parecer la última moda en Hollywood son los mellizos” Si, mellizos, tener hijos de a dos, no habla de hacerse un par de huevos debajo del mentón, NO habla de tener hijos… todos pero todos, todos, todos, esperabamos algo que valiera la pena, pero NOOOOO ellos deciden publicar que hay una nueva moda y es tener dos hijos de una.

Vayamos al listado de mellizos:

“la actriz Rebecca Romijn, protagonista de “Ugly Betty”, Betty, la fea, (Si llego hasta estados unidos esta bosta colombiana) y su marido, Jerry O’Connell.” Si alguno puede aclararme quienes son estos entes desconocidos, se lo agradeceré.

“Angelina Jolie y Brad Pitt, dieron a luz en la ciudad de Niza, Francia, a Knox Leon y Vivienne Marcheline” Sin palabras, el tipo no pierde el tiempo… como la Aniston no podía tener hijos, no solo la dejó, además le recuerda de a dos su imposibilidad…

“Patrick Dempsey, protagonista de la exitosa serie  Grey’s Anatomy” (Será el que tiene cara de estúpido?) “tuvo a sus hijos Darby Galen y Sullivan Patrick”

“Desperate Housewives (Amas de casa desesperadas), Marcia Cross, quien vio nacer a sus hijas Eden y Savannah”. Eh… no se cual sea esta, pero te mandamos saludos, sabes?

“Pero estos dos acontecimientos no serían, según afirma la prensa estadounidense, el génesis de este particular hábito ya que el mismo se remontaría tres años antes, más precisamente al 28 de noviembre de 2004″ Ahora le entró la culpa al tipito que escribió la nota y dice que no es tan así.. que podría ser una puta casualidad, o simplemente se puede deber al hecho a que los padres tuvieron relaciones entre sí o no.

En el 2004

“Julia Roberts se transformó en madre de los pequeños Hazel y Phinnaeus Moder.
Alquilando un vientre ante la imposibilidad de un embarazo propio” Aprendé Jennifer!!!

“Durante el 2007 Dennis Quaid y su mujer Kimberly Buffington habían recibido felicitaciones por partida doble tras el nacimiento de Thomas Boone y Zoe Grace” Si pones felicitacioens podrías avisarnos quien, además de la flia, se acordó de Dennis Quaid… El profesor Lambetain? Samantha Fox? o algún otro muerto de la televisión que en los 80 se hicieron “famosos” o alguno de esos que vivieron durante los 90 su apogeo y murieron tras el final de Beverly hills 90210 o Melrose Place?

“Jennifer López y Marc Anthony vivieron una inmensa alegría por duplicado cuando el 22 de febrero pasado llegaron al mundo la pequeña Emme y su hermanito Maximilian (Max).” Ok, analicemos…

-Primero, con esa cara el tipo se quiso apurar antes de que Jeniffer (Lopez, no Anniston, que nadie la banca y los novios la dejan, que cosa no?) se diera cuenta y se fuera a la mierda

- Segundo, Emme, ya estaba usado… Se lo robaron a la Mariela Vitale, cantante argentina que se hace llamar como está criatura, que salió con la cara del padre, pero nunca le va a faltar nada, porque saco el culo de su señora madre.

Ya terminando me preguntó cuánto interés puede tener una nota como esta… que aporta? Quien soy? A donde voy? Donde estaré???

y la pregunta, que ya deben estar haciendose todos,

POR QUE NADIE SOPORTA A JENNIFER ANNISTON?

Fuente: Infobae.com

Así comienzan los viajes…

97 de nuevo, dos horas de viaje. Morón, San Justo, Mercado Central, Mataderos, Constitución y todos los intermedios que no conozco.

Jodidamente jodido escribir en el bondi, ¿Lo sabían? pero más jodido es encontrar un momento para expresarse.

Acabo de ver, por la ventana, atravesando la plaza de Morón, a la que fue mi jefa de preceptoras durante mis últimos tres años de secundario. Mabel, vieja forra si las hubo y habrá, un as del grito (Extraño a mi preceptora, mamá Norma, ¿Qué habrá sido de ella?) Igual, a la vieja de mierda, parece que hasta los años la esquivan, está igual.

A mí, los años, más de diez desde que terminé quinto, casi me destruyen. Trabajé siete años, tuve un pico de stress, pasaron tres mundiales en el medio y muchas copas América. Un casamiento y un divorcio, una ahijada. Amores, telos de mala muerte y de los otros (esos que hasta te regalan caramelos, para endulzar los momentos después sexo salvaje, si no me di a la fuga inmediatamente después de la eyaculación , peines, ¿Para qué quiero un peine? y otros enseres para la limpieza personal que terminan en el baño de tu casa) Viajes para nunca volver y sus respectivas vueltas y todos los estudios que nunca terminé.

Siempre volviendo a empezar y eso es lo bueno, a pesar de todo, no parar.

Que todos los sueños se ahoguen y mueran que, tras el luto correspondiente, siempre pude volver a soñar con alguna eternidad.

Como eterna es mi vida dentro de si misma.

Como eterna es esta puta necesidad de escribir.

Casi un chivo

Hace un rato, que no se si es largo o corto… ando en esto de los blogs…

Es muy lindo, para mi y quizás para nadie más, encontrarse cada tanto con un mensaje “desconocido” de alguien que pasó, por lo que sea que pase y escriba dos o tres cositas que sin que lo sepa, son un mimo al ego del que postea.

Desde hace un tiempo Resistencia,(si pican en el nombre pueden leer el cuento, dejar comentario y si le dan a las estrellitas que andan por ahí, hasta pueden dejar votos) está participando de un concurso en otro blog y gracias a la gente que pasó y dejó comentario, está entre los más comentados. A todos los que pasaron gracias y disculpen la catarata de mails que los obligó a dejar comentario.

Por otro lado, además de este chivo, quería dejar unas direcciones de blogs que voy descubriendo, de amigos, gente cercana y de otros que me gustan, porque me gustan y no veo una razón, en este punto para decirle el por qué (además, lo voy a hacer un poco más abajo)

Por empezar por algún lado podríamos hablar de….

(En todos los casos pueden picar sobre el nombre del blog para flotar por el éter electrónico, leer, ver y seguramente, dado que estamos entre gente que tiene dos gramos de alma, dejar un comentario)

Karma Sintáctico: Es uno de los blogs que más me gusta, cuentos, relatos, notas y demás… mucha claridad al escribir y para sintetizar parafraseo una firma que vi por ese blog, “hacés que cualquiera entienda
La Primera vez: Blog periodístico, cuatro estudiantes de periodismo que se definen así en su blog: “La primera vez es una búsqueda hacia los orígenes de las cosas, de las que pasaron hoy o las que nos pasan siempre“.
Reflexiones de un viejo choto: Recién lo estoy viendo, digamos que nos estamos conociendo con este blog, pero por lo poco que leí promete hacerme pasar grandes momentos. Muy recomendable.

Recuerdo y Paraíso: Entre poético y autobiográfico, este blog es un muy buen viaje que emprender, como comentario solo dejo un subtitulo que anda por ahí El Recuerdo es el único Paraíso del que no podemos ser expulsados

Brodeldiome: Le debo las horas que se merece, por lo poquito que leí. Por lo que pinta, puede ser el blog a visitar día a día y rezarle al santo de los blogs porque el autor nos ilumine con otro post.

Allá voy Argentina: Alvaro es un amigo español, está a punto de viajar a Argentina, en el blog va posteando, cual diario de pre-viaje, los pormenores del viaje que todavía no comienza (Si alguien sabe de un vuelo Madrid – Buenos Aires, por menos de 800 euros, que le avise)

Creo que son todos, si tiene alguien otro blog para recomendar, que avise… o si le interesa algún tipo de blog, lo mismo. sobre la izquierda <—- hay una lista de blogs, seguro me estoy olvidando de alguno. Bueno, tengan en cuenta que un comentario es un minuto que pierden, pero es un mimo para quien escribe.

Gracias.

Y desde ya les pido disculpas, porque seguro voy a mandar mail a todos mis contactos (los propios y los robados) para avisar que pasen a firmar.

Hoy/Ayer

Hubo un tiempo que fue hermoso, dice la canción, Sui Generis. Ahora Charly está internado en un neuropsiquiátrico, luchando por su vida por un lado y por el otro intentando dejar de lado los rumores que dicen HIV. Nito, otra parte de la misma canción, hace años que no emboca una, la reunión de Sui, le debe haber dejado un mango y dos minutos de fama que intentó/intentará sacarle al jugo para poder seguir cantando con esa voz que ya no es la misma.

Yo no soy de la época en la que sonaba Sui todo el tiempo en la radio, más mía es esta época en la que apareció una radio que aprovechó un sector del mercado que no estaba explotado y que ahora nos hace escuchar la misma canción, siempre dentro del llamado Rock Nacional, una y otra vez, como cualquier otra radio, pero que a veces nos ponen un par de temas de los viejos. Algo así como sintonizar el canal Retro para volver a ver aquellas series que nos encantaron cuando chicos y hoy ya no nos pegan como antes y en algún punto, igual, nos dejan ese sabor a infancia en la boca. A ese ayer que fue, si no hermoso, fácil.

Todo ayer es la formación del hoy. Quien escribe, paso a paso fue armando el YO de hoy, que tanto disfruto. Parte de una historia que, espero, sea para largo. Que el cuero tire, y si la suerte quiere cagarse en uno y termine bailando la conga en un neuropsiquiátrico o entre otras cuatro paredes recordando lo que fue y que nunca voy a poder repetir, porque al final solo fui un mediocre con talento, sabré que hubo un Hoy que será, en la memoria, un momento hermoso.

About Trabajo

Todo concluye o lo que es lo mismo, todo vuelve a empezar. Después de un tiempo, entre nos muy necesario, me vuelvo, de a poco, a insertar en el mercado laboral. ¡Que bueno! Dirán algunos. En una esquina, muy escondido, mi consciente (bastante inconsciente) dice “uf, otra vez”.

Si, otra vez, pero ¿Qué?

Viajar: que viene siendo subirse al 97, el peor colectivo del mundo. Hora y media, o más si la suerte se te caga de la risa en al cara, de viaje. Como la costera, pero mucho peor. De no ser porque llegar, es uno de los puntos a cumplir de cualquier contrato de trabajo, definitivamente no me subiría a ese colectivo.

Trabajar: Trabajar es como el sine qua non de la relación laboral, así que no pude salteármela. Llegué, me senté con una carpeta de cosas atrasadas para poner al día, dada la tecnología con la que cuento, estuve una hora intentando terminar con una puta factura. Algo en lo que no podía tardar más de diez minutos, me tomó sesenta minutos. Entre prender la computadora tres veces ya que dos veces me la apagaron y la obvia de poner en marcha la máquina para poder empezar, por suerte el programa de facturación ya lo conocía si no fuera así podría haber estado mil horas más. Todos podemos intuir a que se debe el diseño alargado de la barra espaciadora, está, en particular solo funciona si le das en un punto exacto, que me acabo de dar cuenta, ya muy tarde, que podría marcarla con una fibra el punto exacto donde presionar para poder obligarla a hacer lo que debe. Los remitos que tenía que pasar estaban escritos en chino básico y los datos que tenían eran tan inexactos como decir “Libro” (tengamos en cuenta que estoy trabajando en una distribuidora de libros, por lo que la palabra en cuestión era una obviedad). Sumémosle, por tirar mala onda y por nada más, que uno de los datos principales para distinguir un libro de otro es el precio y que entre la emisión del comprobante y hoy hay un cambio de precios en todos los artículos. Si, en síntesis, un bajón.

En algún punto de mi inconsciente (más consciente que mi lado consciente) lo extrañaba. Mañana me toca de nuevo, a eso se le agrega que tengo que hablar de plata, cosa que nunca aprendí a hacer. Si, si y si, la plata me importa mucho menos que estar trabajando en lo que me gusta y de paso, darle una mano a alguien que me cae más o menos bien (y que de paso, cualquier cosa que aprenda suma muchísimo para, en el futuro, encarar algunos interesantes proyectos que duermen entre carpetas del “que hacer”).

Pero bueno, en algún punto sé que para mal o para bien, es lo que aprendí a hacer en tantos años y es lo que mejor me sale, no por nada puedo decir que soy de los mejores del mercado… cosa que a veces es duda, pero siempre me sorprendo volviendo a demostrármelo.

Pueblo – 1era Parte

La noche se aferra al firmamento un poco más en la madrugada, el sol ayuda, remoloneando un poco, ninguno quiere ver lo que va a pasar. En el paso de uno hacia otro se producirá una muerte y si bien, toda muerte es en algún punto un dolor, está en si misma traerá más muerte. Un final o un principio.

La penumbra oculta que no queda mucho para ver en el monte, lo que antes era verde hoy es un yermo, que en la oscuridad parece un poco más vivo que lo que el día evidencia. La última evidencia de que ahí alguna vez hubo vida es una casita, en su interior no hay casi nada, como si la estructura en sí fuera una reproducción de lo que se ve fuera de ella. Como todo mobiliario hay una cama que permanece armada, un armario donde solo hay una escopeta, una escoba casi pelada y una pala remendada mil veces con cinta, piolines y algunas maderitas haciendo las veces de implantes. Una pileta y una mesada, bajo la mesada una cortina esconde, tres vasos, un par de platos y una garrafa, conectada a un anafe que anda cuando quiere. Dos sillas, sobre una de estas y con las piernas reposadas en la mesa, que estratégicamente está apoyada en sus tres patas contra la pared donde está la única ventana de la casa, sin vidrios ya, la dueña de casa duerme.

Un puntazo en el huesito dulce, fue eso o la hora a la que tendrían que cantar los gallos, si quedara alguno vivo, una de esas dos cosas la despertó, o de tres. A lo lejos por el camino una nube de tierra y el tronar de un motor que se acerca, anunciando que el ciclo se repite. ¿Será la misma? Se pregunta. La última vez que una camioneta anduvo por estos lares, con ella venia la muerte y está vez será igual, la Doña lo sabe y hace rato que la espera.

Entre la penumbra de la madrugada, con un sol que apenas está anunciando que quizás en un rato se deje ver, sin apurarse, baja los pies de la mesa, al tercer intento logra ponerse de pie ayudándose con la silla. Se frota la base de la espalda, donde duele y cuando el dolor escampa, se estira, siente los huesos acomodándose, con una mueca alegre, empieza con los preparativos para recibirla.

Sobre la mesa quedan los restos de la comida de la noche anterior. Levanta todo y lo deja en la mesada, le pasa un trapo a la mesa, mientras pispea por la ventana para saber cuanto tiempo le queda antes de que llegue la camioneta. Barrer o lavar. Solo hay tiempo para hacer una de las dos cosas. Se decide por barrer, busca algún lugar donde esconder los platos sucios, en el armario donde guarda la escoba queda espacio, abre la puerta con una mano saca la escoba y con la otra hace malabares para dejar los trastos sucios sin que se rompa nada. ¿Ella se dará cuenta que los platos están ahí? Se pregunta mientras barre y aunque crea que si, se imagina que no lo va a tomar a mal. Quiere estar lista cuando llegue. Definitivamente quiere asegurarse la eternidad en el recuerdo de la gente, si no es por haber sido la partera que parió a casi todo el pueblo, que sea recordada por ser la loca que se fue y dejó los platos sucios escondidos en el armario.

Barre la mugre y la junta con la pala y de ahí al tacho, el tiempo se acaba y mientras guarda la escoba con cuidado de no romper ninguno de los platos que nunca va a lavar, ni va a volver a usar. Cruza una mirada con la escopeta que apoyada en el fondo del armario espera por una última vuelta, una ronda, una víctima más, la última. Atrás quedaron los tiempos de los lobos atacando a las gallinas, hace tanto que no la usa, que hasta se siente tentada, el golpe en el hombro no es fácil de dejar atrás, menos en una noche como está. Sería tan fácil ponérselas difícil, tan fácil como difícil es resignarse a irse así, sin pelear. Hasta acá llegué, me voy ¿Qué será de mañana cuando ya no esté? Bueno, dentro de un rato nomás. El rugido se hace sentir, cada vez más cerca.

Mientras calcula cuanto tiempo queda, se apoya en la mesa y por un segundo se olvida de la camioneta, la nube de tierra que viene acercándose y, con la brisa en la cara, que quizás se levante para darle una última caricia, se pierde un poco en lo que fue. La imagen empieza a cambiar, la oscuridad se hace día rápidamente, para que pueda apreciar mejor el recuerdo. El otoño se hace primavera y el paisaje seco de todos los días se hace un pastizal, verde, vivo, flamea con un suave y constante viento. El trigo que empieza su ascensión se zarandea un poco y una bandada de pájaros levanta vuelo. Las gallinas cacarean en el corral y las vacas mugen invitando al ordeñe. En el chiquero Nabuconodosor se revuelca en su mugre, un poco triste, extraña al Negro que hace poco se fue. El río corre susurrando, constante, inyectándole vida a todo el monte. El río, ahí empezó a morir todo. Un poco antes una muerte y el río que se robaron faltando. El río corría, como corre ahora una lágrima por la cara de la Doña que se despide de su monte, del que fue.

El recuerdo se pierde y vuelve el monte de hoy, el muerto, el desierto, donde unas ramas secas resisten milagrosamente todavía en pie, la única prueba de que alguna vez hubo ahí una morera, que los chicos del pueblo venían a treparla y que con un par de gritos de la Doña, con las manos y la boca encastradas de violeta corrían al río a enjuagarse para tomar la leche. ¿Qué será de ellos que no saben lo que hacen, donde lavarán las manos tintas en mi sangre? ya no hay río donde enjuagarse. Con sangre se enjuagará la sangre hasta que el río vuelva y para que ese día llegue ¿Cuánta sangre correrá?

La camioneta está a escasos trescientos metros, camina tres pasos y deja la puerta entreabierta, no quiere que cuando llegue encuentre la puerta cerrada, quiere irse rápido, no quiere dar la sensación de que no la espera. Se acomoda el vestido, un poco arrugado por haber dormido en la silla. Mira el armario de nuevo, no hay tiempo cambiarse ni para lavar los platos, con las manos intenta planchar alguna de las arrugas que, siente, le inundan el vestido pleno de flores que se puso para tan importante ocasión. Algunas arrugas ceden, pero algunas rebeldes, resisten rebeldemente.

Unos golpecitos en la puerta que se abre con un permiso que brota de la sonrisa que ahora se asoma tras la puerta.

- Hola ¿Vamos? Dice sonriendo sin conseguir esconder la impaciencia del que espera.

- Buenas mi niña ¿Ya desayunaste?

- No tuve tiempo, pero… con un espacio sin palabras y lleno de significado haciendo referencia a lo que está pasar, al incipiente arreglo de cuentas mal habido, a la llegada de ella y también, por qué no, a aquella otra muerte, que surgió como el disparador de tanto horror.

- Hay tiempo, ponete la pava y nos tomamos unos mates, a ver si me ponés al día. Con un solo gesto de ella el tiempo casi se detiene y empieza a pasar en cámara lenta, muy lenta, la camioneta afuera sigue avanzando, casi imperceptible y el rugido que la precedía es ahora un ronroneo eterno que se pierde en el aire. Deferencias de tener buenos tratos con la muerte.

La Doña abre la garrafa y al quinto intento, después de darle un par de mamporros, logra prender el anafe. Llena la pava con el agua del balde que ayer, le trajeron, como todos los días, los chicos, sus chicos, desde el pueblo. Pone la pava al fuego, automáticamente porque se acaba de perder en sus pensamientos, agradece que todo esto pasé lo suficientemente temprano como para que ellos no estén por acá, pero también tiene la certeza que son ellos quienes se encontrarán con su cuerpo sin vida.

- ¿Hace cuánto no nos vemos?

- Veinte años hace, hoy, dice la Doña recordando el cagazo que se pegó cuando la vio aquella vez.

- Pensé que era menos, dice ella acomodándose en una de las sillas y con la mirada perdida en algún lugar del monte.

Charlan, se ponen al día, la Doña golpea el mate en el borde del tacho para vaciarlo, una pregunta sobre los que ya no están, la otra por los que quedan, dos viejas conocidas, la que trajo a la vida al pueblo todo y la que se lleva las mismas vidas. El mate se llena de nuevo con yerba nueva, el agua está en su temperatura justa. Con la pava en una mano y el mate en la otra se sienta en la otra silla sin interrumpir la charla. Los mates van pasando y la pregunta se hace carne en la piel de la partera.

-¿Y ahora qué?

- Primero nos vamos, sabes que acá se termina todo. Le responde a la espalda de la Doña que renueva un poco de yerba, que empieza a tener gusto a agua caliente.

- Si, si, pero que pasa con el resto. Se sienta mientras se toma el primer mate de la segunda vuelta.

- Mirá, si querés, por ahí estés apurada – recibe el mate, interrumpe su propuesta para tomarse el mate, que no calculó que con el cambio de yerba la temperatura se iba a hacer sentir, con una mueca exhibe su capacidad de quemarse la lengua – ¡Ay!, bueno, te decía, si querés nos quedamos por acá, porque como se van a dar las cosas, alguno más me voy a tener que llevar, en breve.

Asusta la declaración, porque sin decirlo habla de una muerta violenta que se denota en los gestos. La duda es grande ¿Quién será la víctima, quién el matador? ¿Será que todo vuelve a empezar? ¿Alguna vez terminó, o solo quedó en reposo para que ahora termine de definirse?

La camioneta, en cámara lenta se empieza a detener con un derrapar que va a durar cerca de un minuto o un segundo, depende de que lado se vea. Las puertas se empiezan a abrir y un pie, lentamente, muy lentamente si lo vemos desde dentro de la casa, empieza a asomarse. Las preguntas de la Doña, quedan para otro momento, ella se levanta de la silla, le tiende la mano y con un vamos el tiempo, de ambos lados, vuelve a su andar natural.

Mientras atraviesan la puerta, la Doña ve a la que fue desplomarse en el piso.

Dos días

Dos días atravesando el mundo con este dolor en el pecho, mirando desde el balcón el infinito, sin saber muy bien por qué o para qué. Todo empezó casi magicamente, un bajón de luz de medio segundo y cuando volvió la luz, todo había cambiado.

A pesar del sufrimiento logré descubrir algunas cosas:

- Detrás del vidrio hay un mundo de estructuras que, a pesar de ser Morón, no tienen, durante el día tanta vida, como uno podría esperar.

- Levantar un poco o mucho la persiana del living hace variar el paisaje interno y externo. No es solo una cuestión de luz, varia muchísimo solo subiendo tres o cuatro centímetros. Interesante.

- Todavía me acuerdo como se escribe a mano.

- En mi casa hay una sola birome.

- Tengo 15 cajas de libros que no leí, igual se me hace difícil encontrar algo para leer.

- Dickens es un poco más aburrido de lo que pensaba y muy reiterativo. No se si es un rejunte de lugares comunes o el momento exacto donde todos los lugares comunes nacieron. Yo entiendo que gracias a eso el tipo fue quien fue, pero estamos cansados que en todos los libros haya un huérfano criado por las suyas, sufriendo la ira de una sociedad que lo discrimina a patadas. BASTA POR FAVOR

- Descubrí que entra una silla en la cocina, que todavía puedo mirar televisión, que el Bailando por un caño no es tan divertido como todos dicen pero en el fondo se deja ver y que si te prestas te dejas llevar y podes putear abuchear y otros demases.

- Que nadie extraño mi ausencia virtual, lo cual es bueno.

Bueno, por suerte ayer me devolvieron la computadora y funciona bien. Espero que no le vuelva a pasar algo así en mucho tiempo.

Voy a extrañar las horas pasando con la mirada perdida en el infinito afuera.

A que no sabes de donde te estoy llamando?

Por este tipo de cosas no como nada de esa empresa

Un clásico, infaltable

…Cualquier agujero es trinchera

Borrachera infantil